"Muchas pueden ser las patrias de un escritor, se me ocurre ahora, pero uno solo e pasaporte, y ese pasaporte evidentemente es el de la calidad de la escritura. Que no significa escribir bien, porque eso lo puede hacer cualquiera, sino escribir maravillosamente bien, y ni siquiera eso, pues escribir maravillosamente bien también lo puede hacer cualquiera. ¿Entonces qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido: saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío, saber que la literatura básicamente es un oficio peligroso."
(Roberto Bolaño en su discurso de agradecimiento por el premio Rómulo Gallegos)
8 personas que apuestan al diálogo:
bobadas para que la gente estúpida se quede flotando en tamaña nube de pedo. ni Bolaño, que al fin y al cabo tuvo uno o dos aciertos y no es quien para teorizar; menos vamos a reconocer su caracter pendejo masivo de hombre muerto que sigue siendo explotado a lo Mio Cid. Repito, puras huevadas para que los que quieren escribir se pongan a apensar en cosas sublimes en vez de buscar a traves del ejercicio diario de la escritura y encontrarse quiza con el procedimiento...
Vale lo que decís, es una opinión discutible y respetable. Ahora decí tu nombre.
no es una bobada ni estupidez, es animarse a uno mismo, saltar a ese abismo que es sublime y tremendamente real.
Me quedé pensando en estos dos comentarios, y quería decirlo acá.
Los dos anónimos no dicen pavadas, sino que proponen una discusión con sus ideas, y lo más importante de todo es que lo saben perfectamente.
Las dos personas que escriben atrás de estos anónimos saben perfectamente que no son unos boludos más; al contrario. Pero frente a la decisión de no exponer sus nombres, quedan adentro de esa enorme bolsa de arpillera que se llena día a día con el grueso de anónimos verdaderos: los que realmente no tienen nada para decir que valga la pena.
Entonces, siempre me pregunto lo mismo. Por qué ustedes, que se molestan con toda las pelotudeces que pululan en todos los blogs (incluido éste, porque nunca me interesó mantener una línea coherente, sino simplemente llenarlo cuando se me canta el quinto forro de las pelotas, con lo que haya en el cerebro en cada momento, y punto), no escriben sus nombres de verdad.
Eso me quedé pensando, porque hay "administradores" de blogs que moderan los comentarios, y que castigan a los anónimos quitando esa opción para "participar", y otros que borran comentarios, los suprimen. Todas giladas. Acá no hay ni contador de visitas, y tampoco voy a quitar esas opciones porque me parece una pelotudez. Supongo que a los que pasan por acá y piensan cosas como ésta les parecerá lo mismo. Pero siguen siendo anónimos, y es una cagada. Saludos.
al otro anonimo lo voy a reventar en cualquier momento,es personal ahora otro anonimo, estas advertido...soy el unico anonimo que opina en este blog. ¡abajo Bolaño!
Ps:No te desmorones animicamente Pastor, un escritorde blog tiene que poseer la fortaleza mental de un dos echado atrás.
Ante esa advertencia no tengo otra opción que seguir en el anonimato. Lo mío no fue acción sino omisión. Para qué un nombre? Sobre todo en espacios como estos, los nombres suelen darle peso a las palabras y se corre el riesgo de que todo sea cuestión de nombres. Mejor seguir metiendo la cabeza en lo oscuro y saltar al vacío y animarse al peligro.
No te inquietes pastor, cuando las ideas sean buenas por sí mismas, el nombre caerá por su propio peso.
Último anónimo: un argumento más de lo que no comparto, justamente. Lo mío no fue una advertencia, fue una toma de posición. Yo no advierto a nadie, usted se siente advertido porque esa es la lógica: la de la defensa. Por eso el anonimato, las omisiones. En estos espacios, como en todos donde meta el hocico la literatura, como en todos los que se sostienen por las palabras, hay personas. No son sólo los nombres los que dan peso a las palabras, son sobre todo las personas: las personas dan peso a las palabras. Aunque no se lo soporte.
Pero eso es distinto a que todo se reduzca a una cuestión de nombres.
Y esto, por último, no es una inquietud: no estoy inquieto, así como no soy quién para advertir nada. Ahí se reproduce nuevamente tu lógica, que nos distancia. Las ideas que se sostienen por sí mismas no requieren nombres: sí personas que les den fuerza. Así es como una idea fuerte es una idea fuerte: algo suficiente. En eso estamos de acuerdo.
Pero por algo venís por acá, buscás respuestas para tus intervenciones, seguís con el juego.
En el ensayo del ego, en la exposición, estamos juntos. Sólo que vos gozás del hecho de no hacerte cargo de las buenas y malas ideas que te puedan salir de la cabeza. Saludos, D.
oh, Dios qué profundo...
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