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14.11.13

Como cuando uno está mezclando naipes
creyendo que ha dominado el movimiento
y algo inexplicable ejerce una fuerza súbita
que destruye la cadencia y hace caer
los cartones en lluvia, y obliga a reordenar,
primero, las manos, para luego recomenzar
la búsqueda del autocontrol con la impotencia
de lo torpe en el aire, la vergüenza de la verdad,
aparecés en el pasillo, y te miro.
Y vos te mirás en el suelo.

20.10.13

United Colors of Véneto

Nada dimensiona la rareza
pasillos que alternan con ríos
algas con piedras
mar con iglesias.
Las puertas dan al agua.

Cuando se busca tierra firme
surge un puente, y agua.
Cuando se buscan los extremos
surge el mar.
Garabateo esto en la cama,
boca abajo.
¿Estoy flotando? ¿Nado?
Por la noche, las aguas se calman
y reverdecen.
Todo se convierte en la piscina
de un arquitecto rebuscadísimo.
¿Se flota?
Por la noche, las ratas pasean
como mascotas de lo antepasado. 

¿Sobre qué se apoya cada mole
del cristianismo?
Quizás esta ciudad
es la idea que mejor explica
lo que no hay.

30.9.13

Porcelain

en la sociedad que cabe dentro de la línea punteada
la norma es piedra añosa y el amor su más violenta grieta
no me refiero a la intimidad del amor,
a su conciencia amable ni al mundo de las ideas
hablo de la grieta feroz donde lo transitorio espera
la nuca sólida de un rey sin control, sin plan, sin trabas.

2.8.13

¿Y si pasamos por encima del dolor?
así como se cruza una cinta plástica de caution
así como se cruza un alambre
en la humedad posterior a la tormenta.
Ya sé: cuesta que las cosas salgan.
¿Pero y si pasamos por encima del dolor?
No a lo búfalo:
primero un pie, después otro,
el equilibrio discutido, los ojos tímidos,
la sonrisa dañada, la voz intacta.
Abajo el pasto recibe a los pies.
Cuando el pie toca el pasto, nacés.

10.2.13

La masacre del estilo


Militamos la excusa del control.
Alejarse es un asunto mental, dijo ella
mientras inflaba un neceser.
Buscaba una bolsa de nylon
para no mezclar la ropa sucia.
Hoy se cumplen tres meses de su partida.
Sus restos siguen intactos
como los últimos deseos de los muertos.

Esta mañana, al bañarme
tomé la esponja que dejó junto a los frascos.
El golpe del agua triplicó su peso y
frente al reflejo de cerrar el puño
una espuma vieja comenzó
a despertarse.
La realidad transmutada,
la fragancia esencial chorreando
de mi mano antes de diluirse
en el pequeño mar de los pies.
Me lavé la boca y devolví
la esponja a su lugar.
El sabor es la conjunción
de gusto y de olfato
otra militancia que crece como el vapor,
el eufemismo de la suma de los cuerpos.

27.12.11

I've always got the blues

Los dedos de su izquierda
descuelgan una escala ascendente
con la velocidad de un ladrón joven
que escapa de los techos
aferrándose a las paredes.

Y cuando nadie lo imagina,
(ni siquiera su madre)
los dedos resuelven la paradoja:
hacen de la misma escala,
el camino inverso.

Ahora son como un gato asustado
que trepa clavando las uñas,
buscando el cielo.

Las cuerdas son de ladrillo, y él
es el guitarrista de mi barrio.


19.11.11

Las percas

(Para María Ayelén, Nahuel, Nicolás y el sobrino que está viniendo)


Supimos hamacarnos con los soles
repiqueteándonos las caras.
Colgábamos de las cornisas de arcilla
frente al agua fresca de los fósiles.
Registrábamos las plantas de los pies
del tiempo,
pisando el espejo del lago sin hundirnos
(como si un dinosaurio de finas pezuñas
obviara la gravedad.)
Y hablábamos de las dependencias,
aprendíamos a forzar la idea
de que lo único imprescindible,
a la larga, es el yo convertido en un sostén
que multiplica siempre por tres.

Vino después el bautismo de la tragedia,
un reflejo insólito de aceptación.
Fuimos creyendo sin romper la cadencia
que el dolor regurgita y de a poco
muere, con la insistencia de la vida.
Crecimos en seco y hoy, lo que trasciende,
está húmedo.

En el barrio los postigos seguirán chocando
por los vientos de septiembre.

Era verdad que atrás viene gente.
Somos reproductores.
Algo salió bien entre tanto tanteo,
es éste el comienzo de lo tuvimos que callar
frente al perfil primitivo de la estepa,
mientras estudiábamos la suspensión del silencio
sobre la primera capa de agua,
sólo unos metros por encima de los pejerreyes
y las percas.

17.3.11

La fusión del núcleo

¿Será el amor finalmente
el sueño crónico
el perdón adulto
lo vano del poema?
¿Tan opuesto al deseo,
como para que sólo funcione
lo que no se toca?


12.3.11

Las réplicas

El día comenzó en un mensaje de texto
la empresa de celulares informaba
que ante los hechos ocurridos en Oriente
toda llamada al Japón será, durante un tiempo
tratada como una llamada local.

Ayer ocurrió un verdadero desastre.

En el comienzo del día puse las noticias
un canal asciende los desaparecidos a cien mil
otro explica la dinámica de una planta nuclear
mientras en esta zona sísmica
un tsunami se descarga desde el cielo
como si un océano entero y gris
pasara a través de un colador.
Los noticieros coinciden en un punto
muestran una proyección animada
del tsunami japonés invadiendo el mapa
círculos concéntricos que se expanden
y toman el Pacífico como una plaga en la pantalla
de Japón a USA
de Japón a Chile
de Asia al mundo.

La sábana que cubre mi colchón es celeste.
Como resultado de la noche
están los dibujos de sus pliegues y olas propias
sus accidentes.
Un cantautor español hablaría de
"dunas en la cama"
pero no hay tragedias con arena.
En este sábado posterior al desastre
son olas celestes
de un movimiento detenido
a lo largo y a lo ancho del sueño.
Quedan los restos de un Japón nocturno
quisiera rastrear a las víctimas desaparecidas
quisiera enviar mensajes de corta distancia.
La forma y el relieve de este mar
anuncian que no hay sobrevivientes.

13.12.10

Bar Rodney

(Dedicado a mi gran amigo Alfredo Jaramillo y a su compañera, aunque aún no la conozca)


El domingo se traga al sonido.
En la ciudad dicen que este bar anglosajón
oscuro como el hogar de los abuelos
es el más cool de todos los que rozan
el contorno del cementerio.
Un envase de cerveza oscila
dentro de una frappera sin hielo;
en las otras mesas trabajan
para que cada alma, y la poesía toda
crezcan en el vacío de las charlas.
Hoy el domingo se traga al poema
de tus ausencias ansiosas
y despide en su contraparte
el umbral de la muerte, la calma de la vida.
De aquí en más sólo vendrá la verdad
habrá una sonrisa ininterrumpida,
la fatiga plena allí donde antes
nos replegábamos a evaluar la tristeza.
Un niño ajeno, en brazos ajenos
pasa por detrás de tu camisa leñadora
mientras otro crece y aprende, y espera
cercano al ronroneo de las computadoras.
El porvenir nos hará hombres de dudas
y aceptaciones.
Hombres soberanos de los tiempos
mientras los muertos, del otro lado del muro
recién blanqueado por agentes municipales
sueñan con el afán ya irrecuperable
de morir justo donde se cae,
donde cada cual abandona.

28.5.10

Pongo las manos en el calefactor
con 20 grados en el aire del ambiente.
No es el Mundial
en una pausa de tres trillones de latidos
ataca la neurosis del deseo
la forma inestable del movimiento
el desequilibrio del agua
una promesa en el consumo del corazón.
Pleno, tranquilo y gordo, no.
Recibo al mundo con las manos frías
por la neura de lo que pretendo hacerle.
Podría quitarle, a la imaginación
cada costura de la línea interna del jean que calza
la cicatriz maciza y áspera que le reúne
las piernas con la concha y su jugo.
Sería descoserle el desnudo, una sutileza.
Si deseo
la escalera al cielo es triste
la sed verdadera es el amor
la transpiración es la contracara
de un ideal de pureza.
Me juego la vida hasta que se queme la ropa
como un hipo disimulado
una tos prohibida por el dios en que creo
y no acepto.

17.3.10

Copia agradecimiento a Casas

Esta noche he decidido
curarme el dolor de cabeza
con libros tuyos.
Como indica un lugar común-cool,
para curarse hay que copiar a alguien.
Hay tres murmullos, alguna novela de Pol-Ka
suena en el aire, y las polillas tintinean
como afirmás a cada rato.
No voy a soñar con mi madre,
todavía no la puedo matar.
Mi hermano repele toda curva
del lenguaje y mi padre
se las guarda para sí.
Justifico este agradecimiento y espero
haberte citado con respeto.
Matar, así, es lavarse.
Tengo uñas suficientes para desvestir el código
de la culpa en la piel de las tarjetas
de teléfono, y aún no sé elegir. Casi nada.
Vengo lento para esto.
El día que pueda afirmar lo contrario
voy a tener tu pelada,
y quizás vos estés bajando un whisky
con tu mamá
hablando de la quietud de los abatidos.

15.9.09

Me gustaría morir
en la concha de mi madre
sólo para cerrar
un círculo que nadie cierra

4.6.09

El alma es lo que siento cuando no entiendo,
es evidente que existe.
Aparece en la luna, cuando esa luz tapa, o llena
un pequeño hueco, una de las lonjas alineadas
de mi cortina plástica.
El dormitorio y la noche, ese recorte horizontal.
Un adentro y un afuera.
Aparece con el deseo de mirar cachorros dorados
que giren dentro de una jaula comercial.
Conocerlos a través de un vidrio, verlos dormir y comer.
Y luego olvidar ese momento.
Mi alma brota en el insomnio, cuando escribo en la oscuridad.
Es evidente, arrastra la forma del tanteo ciego,
la reacción de las pelusas,
la letra imperfecta que se desnuda en la mañana.

22.5.09

Papel de regalo que no cruje. Fue comprado para ella
y por eso la escritura en el aire. El objeto en sí deforma más el dolor
que el acto de esperarla. Dentro del papel un disco tiende
a no girar, fuera de su clima el tiempo insistirá en encorvarse.
Hasta que nada asfixie, ni un alma en una cama.
Fue comprado para ella. Le pertenece la liviandad
de lo que podría ser el primer tirón y la verdad sobre
lo que parece un moño, el descubrimiento del ser, la música.
No es exagerado el grito visual, el tacto en la ausencia. El solo
intento de que un papel de regalo cruja, que devuelva
la narración a su estado pleno.
No hay líquidos. Sólo la erosión inmediata de un inspirar
que desborda al cuerpo, genera un roce, la finitud responsable
de un hombro, la sequedad en la muerte de los reflejos.
¿Hay que aprender a dormir?
Yo no soy quién para dormir sin ella. Un regalo cruje en este grosor.
Alguien tendría que moler las sábanas, hacerlas fricción, humo,
fuego.

28.2.09

Storyboard

La familia en viñetas
dibuja una continuidad
inobjetable.
En un flanco,
las exhalaciones de mi madre;
en el otro los varones restantes.
Sus maneras del zapping.
Sus sueños de sillón.
Y ante todo mi intención de respirar.
La culpa también es una reacción química,
ella y sus densidades.
Pero qué loco absolutamente todo.

22.8.08

El amor en los tiempos de Córdoba


–¿Lo vas a mirar hasta que se oculte?
–Ya se ocultó.
Dos que acaban de limpiar el baño
y se quitaron los pantalones
por una razón particular: la lavandina.
Calzoncillo y bombacha sobre acolchado de plumas,
era verdad que todo en el Universo se movía,
salvo la caldera del departamento que comparten
la arreglarán por cien pesos a pesar del
relativo primer nivel del inmueble
con preeminencia de molduras en los vértices
madera donde las curvas no llegan.
Llenan de baba la cama, ni las bocas dan ganas de cerrar
en el piso diez de un aliento simultáneo que llora soja.
–Mirá, se me cayó una lágrima:
–Es baba.
El mundo así dura un mundo, creen.
No se van a tapar.

22.11.07

La burbuja inmobiliaria

La tormenta ataca
un edificio en construcción

la lluvia choca contra

una futura losa

chasquea contra bloques

de Telgopor

los obreros se ríen

abren los brazos

miran al cielo

gritan: “¡es piedra!”

y revolean los cascos


llueven, amarillos

al vacío

27.9.07

Donde la vida

De punta en la baranda
apoyo los codos aquí
mientras la tarde separa
su propio aire del otro
ése que tendrá la noche
antes de que comiencen
a coser sus guirnaldas
los murciélagos

aquí trato de encontrar
como exige tu entrecejo
el modo menos dulce
de explicar mi sonrisa
me cuesta la metáfora
desnudo, en el balcón
pero es el movimiento
que crece en las luces
la ciudad y los cuerpos
están fosforeciendo

puedo decir, acodado
entre tantas ventanas
parpadeantes, amarillas
que tu vagina encierra
más vida que este planeta
las paredes de tu cueva
están más pobladas que
este viejo mundo entero
y podría sumar a esos
planetas que desde aquí
veo rojos, gigantes, cercanos
a la luna, pero menos
tibios, polvorientos
adormecidos en la sombra
de ese otro hueco

8.8.07

Un tipo de novela

Mi tipo de mujer es esa que
en medio de una fiesta
abandona la boca y dice
“sacame de acá”
cuán vivo me siento,
esas noches de ruido,
al abrir el auto,
al entrarles el vestido, al
encender el motor y
al escucharlas, a mi lado
decir “gracias”, decir
“llevame a casa”, decir
“ya no aguantaba más”