15.11.06

Dos pésimas noticias


Lo primero es que Luis D'Elia se fue del gobierno. Chá de su madre. Después de apoyar a Irán desde su embajada en Buenos Aires, el prescidente de la república decidió que así no y pidió la renuncia sobre el escritorio, en papel rosado, a primera hora de ayer. D'Elia, por supuesto, presentó ese papelito, para no generar "molestias" en el entorno presidencial. Pero ojo, porque después se despachó con una mini-conferencia de prensa y tiró su última denuncia, quizás decisiva para todo lo que vendrá: en realidad Kirchner no lo echó por calentura propia, sino que recibió fuertísimas presiones de Estados Unidos. Ayer CNN en español brindó un informe revelador: Parece que el 9 de noviembre se reunieron en la Casa Blanca George Walker Bush, Hillary Clinton, Donald Rumsfeld, Collin Powell, Condoleeza Rice, Bill Clinton, Brian Adams, John Terry, Arnold Swarzenegger, Silvester Stallone, Charlie Sheen, Eva Longoria, Paris Hilton y Raúl Castells para tratar el caso de D'Elia. Entre todos resolvieron que, antes de comenzar a construir el muro contra los mexicanos, era indispensable "sacar del camino" a esta estrella con luz propia, ejecutora de grandes rebeliones populares. Y como siempre que algo se les cruza por la cabeza, lo lograron. Mientras tanto, el barril de petróleo sigue subiendo. Ayer rozó los 325 pesos.
Lo segundo es que sólo queda una mujer presidenciable. Marta Holgado no es hija del General Perón, porque las pruebas de ADN han demostrado que de 17 indicadores genéticos, sólo comparten siete: luego de analizar el fémur del General, se dijo que comparten los indicadores correspondientes a la panza, el pelo, la zona genital, la retórica, los batones que usan y usaban en privado, el segundo nombre y la ideología. Cristina Fernández salta sobre la única pata que no tiene operada de la alegría, porque ahora sí que tiene el camino despejado para alcanzar el poder en el 2007. Holgado era firme candidata para la provincia de Buenos Aires, en primer lugar, pero nadie la descartaba a nivel nacional, por la templanza y el vigor que su imagen de luchador de sumo genera en las clases menos pudientes. Pero el sueño fue lindo mientras duró. Marta Holgado volverá a su jardín de invierno a tomar Adelgamate. Kirchner volverá a dormir con los dos ojos cerrados. Cristina volverá a mirarse en el espejo. María Estela Martínez de Perón volverá, sobre todo, a sonreír. Y todos nosotros seguiremos esperando la contraprueba.

1 comentario:

Jaramillo dijo...

Digan lo que digan, hay que reconocer que el gordo D´Elía se la re bancó.

Eso aún sin reconocer su talento literario, equiparable al de John Grisham o Dean Koontz, capaz de elaborar intrincadas teorías militar-conspirativas sólo porque a él, al Gordo de la FTV, le sacaron el micrófono.

Me quedo con Castells, que reparte guisos a dos cuadras del Hotel Faena.